Graduación 74 - Universidad de las Américas Puebla

Discurso pronunciado durante la 74ª Ceremonia de Graduación UDLAP
Dr. Luis Ernesto Derbez Bautista
9 de junio de 2018

¡Bienvenidos a la Septuagésima Cuarta Ceremonia de Graduación de la Universidad de las Américas Puebla!  Como todos los años, inicio este mensaje felicitando a las familias que hoy nos acompañan.  Este es un día de gozo para todos ustedes, un día en el que celebramos conjuntamente la obtención del grado académico de sus familiares, nuestros graduandos.  A estos, les deseo que, al iniciar su vida profesional, este día quede marcado como el principio de un camino lleno de éxito y satisfacciones.

Esta ceremonia simboliza también el punto final de la transformación de cada uno de nuestros graduandos en ciudadanos preparados para llevar a México y al mundo hacia un futuro mejor. Transformación que no hubiera sido posible sin el respaldo de todos y cada uno de sus profesores quienes hoy nos acompañan en este recinto.  Como lo he venido haciendo todos los años, solicito a todos los aquí presentes, graduandos y sus familiares, unirse a mí en un aplauso de reconocimiento a la labor de esta extraordinaria facultad.

Queridos egresados: al dejar nuestra universidad lo hacen en un año en el que las circunstancias internacionales que enfrenta el país y su proceso electoral interno modificarán de manera significativa el ambiente bajo el cual se desarrollará la mayor parte de su futuro profesional y personal.  El resultado de la batalla que hoy se está dando en Europa, Asia, Norteamérica y, sobre todo en México, entre quienes predican el autoritarismo y quienes creemos en la democracia liberal como el mejor método de gobierno, definirá el marco bajo el cual se establecerá, tanto la filosofía, como las instituciones que regirán el ambiente de su vida profesional y personal en el futuro.  Los valores de la educación liberal que sostiene nuestra universidad: pluralidad, tolerancia, transparencia, libertad de asociación e inclusión de todos los miembros de la sociedad, están bajo amenaza.  

Este es el reto al que deberán responder con decisión si desean ser, aún en pequeña medida, artífices de un futuro mejor para ustedes y todos los ciudadanos de nuestro país. No será un trabajo fácil ya que, tanto en México como en el resto del mundo, observamos una profunda transformación de nuestras sociedades, resultado de años en los que una minoría hemos vivido sin solidarizarnos con las necesidades de la mayoría de la población, creando situaciones de vida comunitaria en las cuales la desigualdad predomina y la mayoría de la población acepta la violencia y destrucción de las instituciones que nos rigen como la solución a sus problemas. 

El resultado está a la vista.  El resurgimiento de regímenes autoritarios en países como Hungría, Polonia, Italia, Rusia, Turquía y aún los Estados Unidos, bajo lo que hoy se describe como «democracias iliberales», es la expresión clara del coraje reprimido en grandes núcleos de la población que está conduciendo a una creciente discriminación e intolerancia hacia otras culturas y religiones a nivel mundial. En México, un régimen que ha transformado el ejercicio de gobierno en un reparto de beneficios para minorías que apoyan a las autoridades, en lugar de conducirse como un generador de condiciones de igualdad de oportunidades para toda la población, ha llevado a un sistema partidista en el cual el apoyo al partido no está basado en una ideología común, sino en la posibilidad de conseguir un favor o un empleo, transformando a nuestra democracia en un sistema de «voluntarios en busca de trabajo» que beneficia sólo a unos cuantos.

En el momento histórico actual, ciudadanos como ustedes son más necesarios que jamás. Ciudadanos que defiendan que la democracia sea entendida como el gobierno de una mayoría que respeta los derechos de las minorías, y no como un sistema de votación individual que permita que la desigualdad prevalezca sin respeto por las instituciones que hemos construido para garantizar, a todos los ciudadanos, tribunales independientes en los cuales la ley se aplica por igual, transparencia en la información del quehacer público y la subordinación de las fuerzas armadas a los intereses de la sociedad civil. En suma, un ciudadano que entienda que su obligación es defender los principios de equilibrio entre niveles de gobierno, separación de poderes e igualdad ante la ley, como valores indispensables si deseamos garantizar para México el equilibrio entre libertad y equidad a todos los miembros de nuestra nación.

No tengo duda que ustedes responderán exitosamente a este reto y que, a partir de hoy, con su diario actuar forjarán un México que será, no sólo un país exitoso, sino un país en el que imperen los valores de la pluralidad, tolerancia, transparencia, justicia social y democracia.

Les deseo que su vida sea larga y próspera, y que la felicidad les acompañe siempre en compañía de todos sus seres queridos.