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Sólo una distribución justa del ingreso abatirá la pobreza
Sin un cambio en la distribución del ingreso, no se puede concebir la reducción de pobreza, señaló el Vicerrector General de la Universidad de las Américas Puebla (UDLA), durante la conferencia “El desarrollo financiero y la pobreza en México”, con la cual dio inicio el seminario “Los retos de la economía mexicana”.
Aunque exista un crecimiento económico, la reducción de la pobreza puede no presentarse por la desigualdad en la distribución de los ingresos. El desarrollo financiero y el crecimiento económico mejoran los ingresos del sector más pobre de un país, pero, aunque su situación económica sea mejor, siguen en desventaja con el resto de la población.
El Vicerrector señaló que existen dos tipos de canales de transmisión del desarrollo financiero que pueden coadyuvar a la reducción de la pobreza. Por una parte, los que van claramente dirigidos a ese sector, por ejemplo, el apoyo a las PYMES y los microcréditos, que permiten reducir la vulnerabilidad, incrementar la productividad y aumentar el empleo. “Esto lleva a una sustentabilidad en el nivel de vida y, eventualmente, puede reducir la pobreza y la vulnerabilidad de ser pobre”. Por otro lado, señaló, están los canales indirectos, es decir aquellos que permiten el desarrollo financiero formal: una asignación más racional de los recursos, un sistema financiero estable y recursos financieros para la inversión, que llevan a mejorar la situación de las empresas y, eventualmente, si hay crecimiento económico, éste permite la reducción de la pobreza, “si es que no se causa desigualdad en el ingreso”, refirió.
El seminario, organizado por el Colegio de Economistas del Estado de Puebla A.C., en coordinación con la Universidad de las Américas Puebla, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y la Universidad Iberoamericana Puebla, pretende ser un foro de discusión abierto y plural de alta calidad para enriquecer el conocimiento de los temas económicos en sus aspectos teóricos, metodológicos y empíricos, con la participación de los sectores académico, público, social y privado, mediante la colaboración y coordinación de las Facultades y Departamentos de Economía del Estado.
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